Ultiman a mecánico mientras le cortaban el cabello

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«¿Cómo lo mataron?», se preguntaba repetidas veces la madre de la víctima, al observar el cuerpo de su consanguíneo tendido en el suelo, quien había recibido un disparo en la cabeza.

Este miércoles desde bien temprano, Joel Antonio Rivas Cuotto, de 32 años, salió de su casa ubicada en las inmediaciones de la Clínica Manuel Piar, en San Félix; y como de costumbre, besó a su esposa y le «echó la bendición a su única hija de apenas un año».

Al transcurrir las horas, otros familiares intentaban comunicarse con él vía telefónica, pues previamente habían acordado un almuerzo en su residencia, sin embargo nunca concretaron la llamada debido a que su celular estaba apagado. Nadie sabía de su paradero, ni siquiera su cónyuge.

Llegado el mediodía, una hermana del infortunado, de nombre Reina Rivas, fue informada sobre el aparente asesinato de Joel en la calle Zulia, del sector Buen Retiro I.

La mujer inmediatamente se trasladó hasta el lugar con la esperanza de que todo fuese una confusión, pero al llegar la pesadilla se hizo realidad, tras comprobar que el hombre cubierto con una sábana en el rostro se trataba de su hermano.

BARBERO HERIDO

Minutos después su progenitora arribó hasta la escena del crimen, y bajo la mirada desconsolada de ese hecho sangriento empezó a formular una serie de preguntas en torno al homicidio: «¿Qué hacía mi hijo aquí? ¿De quién es esta casa?».

De acuerdo a la versión del propietario, en esa vivienda funciona una peluquería casera que a diario frecuentan muchos clientes, por lo tanto, desconoce quién era el infortunado.

Erick Vargas (20), el joven que servía como barbero justo en el momento en que suscitó el ataque, resultó herido por un proyectil que atravesó su pierna derecha. Fue trasladado hasta el Hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo, donde actualmente recibe atención médica.

ATAQUE

Versiones preliminares indicaron que dos sujetos que se desplazaban en una moto, fueron los encargados de ponerle fin a la vida de Cuotto.

Presuntamente uno de los delincuentes se bajó del vehículo, y desde afuera del domicilio accionó su arma en varias oportunidades, para posteriormente huir sin dejar rastro alguno.

Varios de los vecinos comentaron que solo escucharon las detonaciones, y cuando salieron a ver qué había ocurrido, «ya los tipos se habían pirado».

«INFORMANTE»

Extraoficialmente se conoció que el occiso «trabajaba» con varios organismos de seguridad como «informante», tal ocupación aún sigue siendo una presunción.

«Él se la pasaba con guardias, policías, petejotas, y hasta andaba con ellos en los carros oficiales para arriba y para abajo», reveló una fuente anónima.

Curiosamente, la hermana del fallecido expresó a su madre: «Fueron ellos, los tipos con que Joan se la pasaba».

ERA MECÁNICO

En cuanto a su vida, Rivas Cuotto se dedicaba a matar tigritos como mecánico desde aproximadamente cuatro años. Era el segundo de tres hermanos.

«Primera vez que alguien de mi familia es asesinado de esta manera; esto no puede estar pasando, queremos justicia», indicó su madre entre lágrimas.

RECOLECTARON EVIDENCIAS

Efectivos del Cicpc arribaron hasta la escena del crimen para levantar el cuerpo e iniciar las investigaciones. Presumen que el ajuste de cuentas sea el móvil en este nuevo crimen que se suma al índice de violencia que azota al municipio Caroní.

rgomez@eldiariodeguayana.com.ve