Un tiro en un pulmón segó la vida a comerciante en Los Rosos

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Caía la tarde en el asentamiento Los Rosos, sector El Tigre, vía a Upata, cuando cinco sujetos a bordo de tres motocicletas sorprendieron a un grupo de jóvenes que se encontraban en un punto de encuentro de los lugareños, por ser el único sitio donde llega señal telefónica y pueden utilizar sus equipos.


El reloj marcaba las 6:00 de la tarde, aproximadamente, cuando la presencia de los desconocidos comenzó a generar amenaza entre los presentes. Entre ellos estaba Yoryis de Jesús Vera Velázquez, un joven comerciante de 24 años, quien residía junto a sus familiares en el caserío Los Vera, una comunidad conformada por integrantes de una misma familia, ubicada en el sector rural.

«Dame la moto», le dijo uno de los antisociales a Yoryis, quien valiéndose de la presencia de sus vecinos, ignoró la exigencia del sujeto, encendió su vehículo de dos ruedas y arrancó, con la intención, seguramente, de evitar ser víctima de un robo.

LO CORRETEARON
Dos motos arrancaron atrás de Yoryis. En una iban dos de los sujetos y en la otra uno. Comenzaron a perseguirlo por la avenida principal del caserío, y se presume que el parrillero fue quien sacó un arma de fuego y comenzó a disparar, buscando que el comerciante se viera intimidado y se doblegara ante la amenaza de sus adversarios.

Una corta persecución con un final sangriento se suscitó a eso de las 6:30 de la tarde del pasado sábado en la referida comunidad.

Yoryis, a toda velocidad, intentó escaparse de los delincuentes pero un proyectil lo alcanzó. Testigos del suceso contaron que la víctima y sus verdugos, en el correteo, pasaron por el frente de la comisaría policial de la jurisdicción pero los uniformados hicieron caso omiso a la irregularidad.

Vera, quien era el menor de siete hermanos, llegando a casa de su tía, recibió un tiro en el pulmón derecho, lo que provocó que perdiera el control de la motocicleta y cayera, quedando debajo de un camión Tritón.
El parrillero, quien presuntamente es el homicida, intentó quitarle la moto a

Yoryis pero el estruendo de las detonaciones alertó a los vecinos, quienes salieron de inmediato y se encontraron con la infortunada escena de Vera tendido en el suelo, pidiendo que lo auxiliaran. Los delincuentes huyeron al verse descubiertos por los habitantes de la zona.

EL DECESO
«Mataron a Yoryis; lo mataron», gritaban desesperadas las mujeres Vera al toparse con el cuerpo agonizante del joven.

Los esfuerzos por reanimarlo fueron inútiles. Lo trasladaron rápidamente hasta la emergencia de la Clínica Cica, ubicada en las adyacencias del sector, pero llegó sin signos vitales. La herida que causó el proyectil en el vital órgano, fue inminente.

Posteriormente el cuerpo del occiso fue llevado hasta la morgue del Hospital Gervasio Vera Custodio, en la población de Upata, hasta que la División de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), subdelegación Guayana, retiró el cadáver para realizar el examen forense.

«No descansaré hasta sacar a esos policías»
Miembros de la familia Vera, quienes finalmente son los moradores del caserío, denunciaron con impotencia el fallecimiento de su familiar a manos de la delincuencia que se ha desatado en el lugar. Afirmaron que los policías encargados de la zona son cómplices del hampa.

«No descansaré hasta sacar a esos policías y hacer que pongan un Dibise» señalo una tía del occiso. Expuso con claridad que se sientes desprotegidos y a la voluntad de los «malandros» que se trasladan desde el sector Agua Salada y zonas aledañas, a robar a los residentes.