Upa, Guayana, Upa

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Venezuela ha sido cuna de buenas letras… Sé que el análisis esperado por vosotros es sobre el litigio con Guyana, la soberanía, los recursos estratégicos negociados por otros…puro desarrollo exógeno…el endógeno, ya ni se nombra…como la serie de la «Feme Nikita», quedó para otras generaciones. El jefe de publicidad de la endogenidad lo estará promoviendo, pero en el más allá…pero dejemos quieto a los muertos.

Con las letras venezolanas a cuestas, nuestro escritor, Luis M. Urbaneja Achelpohl, en su Upa, Pantaleón, Upa, expuso la curiosidad y la guerra. Hay que ser creativo para en tan pueril y trágico tema blindar una obra de arte. Así fue. Pero el drama es que el hampa y la delincuencia son criollos y también inventan. Éste es el relato.

Dos mujeres toman café en un centro comercial de Puerto Ordaz. Otra, se les acerca llorando, que la atracaron y les pide prestado el teléfono para la ayuda de su marido. Las incautas cafeteras se lo dan. La mujer se aleja un poquito, llama y regresa el aparato agradecida. Pasa un rato…vuelve…lo solicita nuevamente…llama otra vez de lejitos y se despide agradecida.

Cuando la prestamista telefónica llega a su casa encuentra a su familia llorando y destruidos por nervios…A ellos los llamaron, dijeron que la del café estaba secuestrada, narraron su vestimenta y la prueba del secuestro fue que las dos llamadas se realizaron desde el propio teléfono de la presunta secuestrada…¿qué tal, pagaron diez por la libertad? Y díganme si esto no es guerra y creatividad para el mal…Hay más maldad que en el Fausto.

La guerra y la puerilidad del Pantaleón se muestran a cada instante en la cotidianidad social del Estado Bolivar y de todo el país. Es el conflicto entre la oscuridad y la sombra…entre un país rico y otro pobre…no lo digo por lo económico, sino por lo moral…La base de la riqueza es la ética y se perdió, a tal punto que la vida en Guayana no vale nada y todos vivimos el día a día como si fuese normal y posible vivir así…en el «si Dios quiere»…si se puede…si los poderosos lo permiten, si nos quitan los reales parados en las colas…Ni Pantaleón lo soporta más…

Los conflictos tienen fases, recorridos, simples, recursivos que van perfilando un desenlace…Cada actor va construyendo, consciente o no, un recorrido irrebatible de lo que será el futuro, tanto individual, como comunal. Allí donde renace la otredad y tus problemas son de todos…Ahora el sentimiento de una guerra con Guyana uniría una noción y haría renacer un «presunto» nacionalismo que da largas a este asuntito del desgobierno…Fórmula soplada desde la isla…Hay que darle pao, pao al hampa, más bien…y no alzarla como le hicieron Pantaleón. Tarea…leer la obra…así sea en la cola. Es una buena acción en tiempo de espera.