Viajar en familia cuesta un ojo de la cara

0
78

Junio, julio y agosto son propicios para viajar luego de doce meses de actividades académicas en los diferentes recintos educativos, públicos y privados de Ciudad Guayana. En estas fechas, cada familia decide emprender un recorrido acompañado de los más pequeños de la casa y así disfrutar de los hermosos paisajes que ofrece Venezuela, incluyendo visitas a familiares lejanos.

Por ser una temporada de alta demanda, El Diario de Guayana se trasladó a los dos terminales, ubicados en San Félix y Puerto Ordaz, para observar la afluencia masiva de personas que querían trasladarse a los variados destinos turísticos nacionales, mostrando a su vez, el descontento por el elevado costo del pasaje y la tardanza a la hora de esperar un autobús.

Jacqueline Guerra manifestó que se encontraba en las instalaciones desde las 4:00 de la mañana esperando una unidad para trasladarse, junto con su pequeña hija, a Carúpano, estado Sucre. Sin embargo, aunque la tasa de salida decía 6:00 a. m. la demora se extendió por más de cinco horas. El personal de la agencia de viajes no respondió a la solicitud de la viajera.

DESTINOS SOLICITADOS

Ciudades como Ciudad Bolívar, Anaco y Mérida y otras de los estados Anzoátegui y Lara, son las más solicitadas esta temporada en relación con años anteriores, cuando los destinos preferidos eran Porlamar y otros lugares de Sucre y Vargas.

Yaneth Lagardere, gerente en una operadora turística, comentó que hace alrededor de seis meses la población empezó a variar las ciudades a visitar, dado el aumento de salidas disponibles al interior del país. «La empresa trata de cubrir la demanda, pero hay veces que no se puede», declaró.

NO HAY PROMOCIONES

Una familia que se encontraba en fila, esperando por abordar la unidad con destino a Monagas, comentó que ninguna agencia tiene promociones ni rebajas, por lo que tuvieron que tomar medidas de precaución, ya que «los precios están elevados», atribuyendo como principal causa de esto a la inflación que reina en el país.

«Anteriormente yo viajaba con mi familia y gastaba en pasajes mil quinientos bolívares, solamente de ida, para mi esposa y mis tres hijos. No me quiero imaginar en cuánto estará el retorno», argumentó José Ramírez, jefe de familia.

LISTA DE ESPERA

Aunque las terminales se asemejan a la entrada de un hospital público, viajeros tienen que pernoctar, a veces durante varios días, en las diferentes agencias para poder adquirir uno o varios boletos, debido a la alta demanda o la poca unidad de autobuses disponibles. Afectados señalaron que parte del personal adscrito exige «paciencia», puesto que poseen un límite de ventas hasta tanto no entreguen las otras unidades que presentan fallas mecánicas.

«Todo se está resolviendo para que puedan viajar a sus destinos», dijo un empleado, quién no rindió declaraciones a este medio de comunicación porque no estaba autorizado, según lo participó.

BUENAS INSTALACIONES

A pesar de la odisea que tienen que vivir algunos residentes que desean salir de la ciudad, también dejaron saber el lado positivo de los dos terminales de la zona, ya que poseen «buenas instalaciones», aptas para los viajeros. Sin embargo, denunciaron la falta de mantenimiento, pues es evidente la cantidad de desechos sólidos en sus alrededores, lo que los expone a ser posibles víctimas de enfermedades.

DESTINO TURÍSTICO

Personas provenientes del interior del país que decidieron quedarse unos días de asueto en la ciudad. Comentaron sentirse «satisfechos» porque Guayana tiene atractivos turísticos que no encuentran en otros lados, siendo el mayor centro de atracción la unión entre el río Orinoco y Caroní, además de la abundante naturaleza que los rodea. «Yo amo venir a Guayana porque es una tierra bendecida por Dios», dijo Leonela Azócar, visitante proveniente de la línea limítrofe con Brasil.

SIN PRESENCIA POLICIAL

Viajeros criticaron la ausencia de efectivos policiales que resguarden la zona, puesto que al llegar la temporada, los delincuentes hacen «estragos» en los alrededores, exponiendo a la colectividad a ser víctima del hampa.

Locatarios dedicados a la venta de artesanía y dulcería, que no quisieron identificarse por temor a represalias, relataron que la mayoría de los casos se ejecutan en un vehículo de dos ruedas conducido por un chofer y su acompañante, quienes se dedican a arrebatarle las pertenencias a los visitantes, llegando incluso a amedrentarlas con un arma blanca.

jmoya@eldiariodeguayana.com.ve