Vuelta al campo, solución o mito

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En la Venezuela de otrora se hablaba de la siembra del petróleo, frase acuñada por el profesor Arturo Uslar. Este tema fue abordado en el seno de un estado burócrata que casi nunca se dedicó seriamente a contribuir al desarrollo agrícola y pecuario del país, salvo algunos casos excepcionales; En este sistema político no se podía pensar la recuperación del aparato productivo agrícola Venezolano en términos factibles, se hicieron múltiples análisis y el más plausible fue que: «el éxodo de familias de pequeños productores (campesinos) a las grandes ciudades y centros de negocios petroleros, era el principal agente perturbador en la baja productividad de nuestros campos».

Hoy en día, en pleno siglo XXI se puede asegurar que dicho éxodo no solo representa el principal problema, sino que también es la causa de uno de los dramas más inhumanos que podamos enfrentar en nuestras ya colapsadas ciudades, la cantidad de personas provenientes de lugares foráneos han llegado y están llegando a ocupar espacios de las zonas de expansión de nuestras ciudades.

La población de inmigrantes es inmensa y no existe registro de tal fenómeno social. Todos nosotros sabemos cuál es su origen pero no existe política alguna que ataque semejante problema, que trae como consecuencias inevitables más invasiones, más desempleo, más requerimientos de servicios, que por demás están ya colapsados, mas hambre y por ende más delincuencia, sus descendencias se encuentran en desventaja ya que su condición económica no les permite insertarse en los sistemas educativos existentes, por ese motivo el joven se dedica a otras actividades a temprana edad, desviándolos del progreso personal y familiar. El hecho de que los planes de viviendas del Gobierno pese al gran esfuerzo puesto en estos no sean suficientes para sustituir tantos ranchos, es una muestra fehaciente y creciente influencia de estas migraciones a nuestros centros urbanos.

La solución que planteamos es la siguiente: en primer lugar la aplicación de herramientas de investigación científica que cuantifiquen el número de familias que están en esta condición, estudiar las potencialidades de los sitios de mayor inmigración de personas, establecer parámetros de inversión en estas zonas y determinar prioridades que se conviertan en atractivos para que estas familias retornen a sus lugares de origen, la construcción masiva de viviendas y escuelas en las poblaciones foráneas, así como también las mejoras en los servicios constituyen un incentivo formidable.

La industria petrolera debe ser el brazo financiero y económico de estos programas, aunque el papel principal, científico y organizador debe provenir de las autoridades municipales (alcaldías), el trabajo es arduo pero se debe empezar cuanto antes ya que esto traerá como consecuencia inmediata el aumento de la producción agrícola, artesanal e industrial, reactivando la cadena productiva del estado, en segundo lugar traería en gran medida la despoblación de áreas susceptibles a ser recuperadas para otro fines, la disminución de la población en nuestras ciudades principales y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, tanto de los campos como en los centros urbanos.

@rodolfogilg @aguaparatodos1